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¿Eres puente o tapón?

Existe una diferencia abismal entre ser un dueño y ser un mayordomo. En el Reino de Dios, los títulos no son propiedades heredadas ni seguros de retiro, sino asignaciones temporales con un propósito eterno. El mayor peligro de una institución no es la persecución externa, sino la consolidación de un liderazgo que se vuelve indispensable por miedo, ego o conveniencia.

Cuando una visión depende de un solo hombre para sobrevivir, esa visión no es un reino, es una dictadura emocional. La madurez de un ministerio se demuestra cuando el líder principal trabaja con la intención clara de que la obra florezca más allá de su propia presencia.


1. La Exégesis de la Transición: Modelos de Continuidad

La Biblia no registra líderes "eternos", sino relevos estratégicos. La transición no es una señal de debilidad, sino de cumplimiento.

Moisés y Josué (Deuteronomio 31:7-8): Moisés no fue removido por falta de capacidad; su asignación de guiar por el desierto había terminado. Su éxito final no fue solo sacar a Israel de Egipto, sino haber formado a un Josué capaz de conquistar la tierra. La transición fue pública, ordenada y estratégica para evitar el caos en el pueblo.

Elías y Eliseo (2 Reyes 2:9-15): Elías no esperó al último momento para buscar un sucesor. El entrenamiento de Eliseo fue un proceso de observación y servicio. El "doble porción" de Eliseo no era una competencia con su maestro, sino la provisión de Dios para que la siguiente etapa fuera aún más potente.

Jesús y los Discípulos (Juan 16:7): El ejemplo máximo de liderazgo es Cristo. Él mismo afirmó: "Os conviene que yo me vaya". El éxito de Su ministerio terrenal se validó cuando se fue y dejó a un grupo de hombres capacitados por el Espíritu Santo para trastornar el mundo. Jesús no creó dependientes, creó enviados.


2. De la Asignación al Legado: El Caso Shalom

Bajo esta convicción, la preparación para una transición en Shalom no es un evento fortuito ni una huida, sino una estrategia espiritual diseñada con anticipación. No se trata de "soltar" por desinterés, sino de "entregar" por fidelidad radical al Reino.


El objetivo es claro: construir un liderazgo robusto que no necesite una figura central para operar con excelencia. Actualmente, en la Comunidad de Iglesias Orgánicas Shalom, estamos transitando por un periodo de preparación intensiva para esos tiempos de "soltar".


Concretamente en Shalom Fraijanes estamos forjando un grupo de prospectos y líderes principales bajo la premisa de que la visión es siempre más grande que el portador. Saber cerrar un ciclo es tan espiritual como saber abrirlo. No se trata de abandonar la obra, sino de comprender que Dios mueve sus piezas según Su voluntad. Nuestra mayor gloria es ser obedientes al siguiente tramo del camino, permitiendo que la antorcha pase a manos frescas y preparadas mientras nosotros nos movemos hacia donde el Señor determine que somos necesarios ahora.


3. La Teología del "Mayordomo" vs. el "Dueño"

El apóstol Pablo le escribe a Timoteo: "Lo que has oído de mí... esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros" (2 Timoteo 2:2). Aquí vemos cuatro generaciones de liderazgo en un solo versículo.

Un líder que no prepara su salida está robándole el futuro a la próxima generación. Un liderazgo que se aferra por seguridad económica o por orgullo, traiciona el principio de la oikonomía(mayordomía).

El llamado es eterno en su origen: Dios nos llamó antes de la fundación del mundo.

La asignación es temporal en su forma: Hoy estamos aquí, mañana Dios puede requerir nuestra influencia en otro territorio o de una forma distinta.



Autopsia de la Motivación: 5 Preguntas de Reflexión

Para aquel que ocupa una posición pastoral o de liderazgo, es vital confrontar las verdaderas razones por las que permanece en el cargo. Estas preguntas le ayudarán a discernir si es tiempo de preparar su salida:

1. ¿Vacío o Relevo?: Si mañana tuviera que dejar mi cargo por orden divina, ¿tendría la paz de haber formado a alguien capaz de superarme, o mi ausencia dejaría un vacío que nadie puede llenar?

2. ¿Seguridad o Fidelidad?: ¿Me aferro a esta posición por la fidelidad a una asignación fresca de Dios, o por el temor a perder la estabilidad económica y el estatus que el título me otorga?

3. ¿Fuego o Inercia?: ¿Sigue habiendo una visión nueva y un fuego genuino en mi gestión actual, o estoy simplemente administrando la inercia de lo que construí hace diez o veinte años?

4. ¿Amenaza o Respuesta?: ¿Veo en los líderes emergentes y talentos jóvenes una amenaza a mi autoridad que debo controlar, o una respuesta de Dios a mis oraciones por el futuro de la obra?

5. ¿Identidad o Cargo?: ¿Mi identidad está cimentada en quién soy en Cristo, o se ha fusionado de tal manera con el cargo que ocupo que no sabría quién soy si mañana me quitan el púlpito?


Conclusión

En Shalom, el compromiso no es con una permanencia vitalicia que asfixie el crecimiento, sino con una sucesión estratégica que garantice que la antorcha nunca se apague. El verdadero líder no se define por cuántos le sirven, sino por cuántos líderes ha dejado listos para servir cuando él ya no esté.

 
 
 
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